domingo, 22 de junio de 2014

el poder del sexo desde la ciencia económica

TOMADO DE: http://racionalidadltda.wordpress.com/2014/06/20/el-poder-del-sexo-en-la-economia/ El poder del sexo en la economía Publicado el junio 20, 2014 por experimentosemar • Publicado en Aplicaciones • Deja un comentario 678 Mariana Isabel Sierra Alarcón Las tasas de matrimonio han llegado a un mínimo histórico, mientras que los ingresos anuales de la industria de citas online están en su máximo histórico. Pero, alguna vez se han preguntado ¿Por qué las relaciones románticas están cada vez más difíciles de sostener por estos días? ¿Por qué cada vez menos parejas se casan y quienes lo hacen por qué cada vez más tarde? A partir de esto hablaremos de la economía del sexo, donde por un momento el sexo será una especie de intercambio, dentro del cual cada persona le da a la otra persona algo de sí mismo. Puede parecer a primera vista que ambos están dando lo mismo: acceso íntimo al cuerpo del otro, pero hay más aquí que lo evidente. Tanto los hombres como las mujeres disfrutan del sexo, todos sabemos eso; pero los datos nos dicen que los hombres y las mujeres experimentan el sexo en forma diferente. En promedio, los hombres tienen un deseo sexual mayor que las mujeres a causa de la testosterona, llámenlo como quieran, pero en promedio los hombres inician el sexo más temprano que las mujeres, son más permisivos sexualmente que las mujeres y conectan el sexo con el romance menos frecuentemente que las mujeres. Nadie está diciendo que esto es lo que tiene que ser: esto es lo que es. Las mujeres, por otro lado, son propensas a tener sexo por razones más allá del simple placer: sus motivaciones para el sexo frecuentemente incluyen expresar y recibir amor, fortalecer el compromiso, afirmar sentirse deseadas y seguridad en la relación. Así que en una relación de intercambio, donde los hombres quieren sexo con más frecuencia que las mujeres ¿Quién decide cuándo sucede? Ella lo hace, por supuesto, el sexo es su recurso, el sexo, en una relación condescendiente ocurrirá cuando la mujer lo quiera. Así que ¿Cómo una mujer decide comenzar una relación sexual? Los precios. Las mujeres tienen algo de valor que los hombres quieren, por desgracia, algo por lo que los hombres están dispuestos a sacrificarse. Así que, ¿Cuánto cuesta el sexo para el hombre? Puede costar nada más que unos pocos tragos y cumplidos, o un mes de citas y atenciones respetuosas o hasta una promesa de por vida de compartir todo su afecto, ganancias y riqueza con ella, exclusivamente. Los precios varían ampliamente, pero, si las mujeres son las guardianas ¿Por qué las mujeres no “cobran más” por así decirlo? Claro, es que los precios no los fijan únicamente las mujeres, el valor del mercado del sexo es parte de un sistema de intercambio social, una economía, si se quiere, donde hombres y mujeres aprenden unos de otros y de otras personas, esperando algo sexualmente del otro. Entonces, el sexo no es un asunto enteramente privado entre dos adultos que consienten, debe pensárselo como básicamente oferta y demanda, cuando la oferta crece, los precios bajan porque la gente no quiere pagar más por algo que se consigue fácil, pero si es difícil la gente pagará más. Y lo mismo ocurre con el sexo, los hombres saben que el sexo es barato actualmente, claro ¡Si saben dónde buscar! Así que, ¿Cómo llegamos aquí? ¿Cómo declinó el valor de mercado del sexo tan drásticamente? Los economistas hablan frecuentemente de shocks tecnológicos que alteran dramáticamente a los mercados, veamos los pesticidas, por ejemplo: Los pesticidas revolucionaron la agricultura permitiendo su producción masiva en un nivel inigualable en la historia de la civilización humana, el césped se volvió más verde, los productos mejoraron y ampliamente distribuidos con una variedad maravillosa, comemos como reyes, y el mercado cambió, para siempre. Ahora otro ejemplo: La anticoncepción artificial hormonal o “la píldora” permitió a hombres y mujeres tener sexo evitando embarazos, este fue un shock tecnológico que alteró el mercado de las relaciones para siempre, bajando drásticamente el costo del sexo, no fue un cambio repentino pero los efectos fueron… digamos… revolucionarios. Antes de la anticoncepción, el sexo antes del matrimonio tenía lugar durante la búsqueda de un compañero: El sexo no necesariamente significaba matrimonio, pero un compromiso serio era un requerimiento común para el sexo, el sexo estaba orientado al matrimonio. No crean en la gente que dice que sus bisabuelos eran secretamente tan casuales con el sexo como sus amigos, no lo eran, porque meterse con el sexo eventualmente, significaba… bueno, convertirse en padres. Así como en el ejemplo de los pesticidas que resulta que tenían efectos imprevistos que están haciendo estragos en el medio ambiente debilitando los sistemas naturales ecológicos de los que dependemos. Los científicos creen que a causa de los pesticidas la población de abejas está bajando en una tasa alarmante, un tercio de la comida que comemos depende de las abejas para polinizarse y esto es solamente un ejemplo. Ahora se teme que el exceso de pesticidas está hundiendo a la ecología como la conocemos en el caos. Mientras que el propósito original de la píldora era prevenir el embarazo, la información revela un efecto colateral inesperado: La píldora sumergió al mercado de citas en el caos. Tener sexo y pensar en el matrimonio, se convirtieron en dos cosas muy diferentes, ahora tenemos un mercado de citas dividido. Por un lado, la gente que está mayormente interesada en el sexo y por el otro, la gente que está mayormente buscando matrimonio, y hay más hombres buscando sexo que mujeres, y más mujeres buscando casarse que hombres. El mercado del lenguaje de citas, refuerza el concepto del mercado dividido, es más frecuenten que los hombres busquen diversión, mientras las mujeres buscan algo diferente. Ésta división pone a las mujeres en un particular problema, mejora sus chances cuando están buscando una relación sexual de corto plazo debido a que los hombres las superan en número, esto le permite a la mujer ser más selectiva en el corto plazo. Pero lo opuesto es verdad cuando deciden sentar cabeza, frecuentemente oímos la falta de compromiso de los hombres pero la cruda verdad es una realidad económica: Las mujeres superan ampliamente a los hombres en el mercado del matrimonio lo que significa que los hombres pueden ponerse exigentes y que pueden requerir una experiencia sexual antes de comprometerse, los hombres se encuentran en una posición de maximizar las ganancias mientras invierten menos recursos. ¿Por qué los hombres hacen esto? Porque pueden, en el pasado no era realmente el patriarcado el que vigilaba los intereses de las relaciones de las mujeres, eran las mujeres. Pero este acuerdo, este pacto silencioso para poner un valor de mercado alto para el sexo ha desaparecido completamente. En este mundo feliz, donde tener sexo no significa más tener bebés y el matrimonio es opcional la solidaridad que las mujeres sentían en el mercado de las citas, desapareció. Las mujeres ya no se cuidan las espaldas al contrario, ahora son competidoras y cuando las mujeres compiten por los hombres tienden a hacerlo apelando a lo que los hombres quieren. Los economistas dicen que una coordinación entre mujeres sería la forma más racional de elevar el valor de mercado del sexo, pero hay poca evidencia de que las mujeres lo estén haciendo hoy, o por lo menos no todavía. Hoy la economía de las relaciones sexuales contemporáneas claramente favorece a los hombres, en lo que ellos quieren, incluso cuando lo que ellos ofrecen en intercambio, disminuyó. Y todo se debe a la oferta, la demanda y el gran alcance de una pequeña pero muy notable píldora. Bibliografía Coyle, D. (2006). Sexo, drogas y economía: Una introducción poco convencional a la economía. Madrid: Thomson. Parte I: Capítulo 1, Sexo.

causalidad y correlación

TOMADO DE: http://racionalidadltda.wordpress.com/2014/06/21/no-todo-es-lo-que-parece-ser/ No todo es lo que parece ser Publicado el junio 21, 2014 por experimentosemar • Publicado en Aplicaciones • Deja un comentario 684 Isabel Cristina Saravia Martínez La percepción de las cosas que nos rodean, las situaciones y los diferentes entornos a los que nos enfrentamos continuamente nos permiten analizar la realidad y tener una explicación de ella basándonos en la observación, que por lo general es una observación plana o repetitiva de acuerdo a las experiencias preexistentes, que no nos permite ver más allá de lo que se encuentra a nuestra simple vista. En el libro Freakonomics, de Steven D. Levitt y Stephen J. Dubner, se puede apreciar como esta observación plana puede ser refutada por una práctica y sencilla oración: “no todo es lo que parece ser”. Dentro de la idea de creer entender las cosas a partir de la superficialidad, entran en juego algunas definiciones que permiten a las personas entender y ver mucho más a fondo las cosas, desentrañando realidades y explicaciones que en nuestra mente natural no habíamos llegado a concebir de forma tan amplia y extraordinaria. Para alcanzar este nivel de percepción se hace necesario el uso de ciertos conceptos y definiciones que permiten al individuo dar este salto desde lo visible a lo oculto. Dentro de estas definiciones se encuentran los incentivos, la causalidad y la correlación. En primera instancia se encuentran los incentivos, los cuales son definidos como un medio de exhortar a alguien a hacer más algo bueno, y menos algo malo. Pero la mayor parte de los incentivos no surgen de forma natural. Existen tres clases de incentivos: económicos, sociales y morales [1]. Hay numerosos ejemplos de incentivos en la vida cotidiana, las leyes y las penas son un claro ejemplo, que conllevan a un patrón de comportamiento que nos permite de acuerdo a los parámetros morales y sociales comportarnos de buena manera, por lo tanto a causa de la existencia de castigos, sino actuamos u obramos de cierto modo, el individuo como maximizador de su bienestar optara por hacer aquello que mejor le convenga teniendo en cuenta sus preferencias. Por lo tanto, si a alguien le satisface hacer daño a otros, lo hará si para esta persona el hecho de ver sufrir a otro posee una mayor ponderación que el castigo que pueda recibir por haber cometido el crimen. Al respecto de los incentivos Steven Levitt y Stephen Dubner hacen claridad también en el hecho que a veces un incentivo no genera la respuesta esperada para quien lo diseña, debido al costo de oportunidad que este incentivo represente para cada individuo y lo motive a desviarse de hacer aquello que se tenía como objetivo por parte de quien plantea dicho incentivo. Con respecto a la causalidad y la correlación los autores son claros en que son dos términos absolutamente diferentes, pero que muchas personas e investigadores tienden a confundir constantemente y los toman en muchos casos como la misma cosa, Levitt y Dubner plantean que esto es lo que no permite a los individuos ver mucho más a fondo lo que se está observando y por lo tanto se sacan conclusiones distorsionadas o mal enfocadas de la realidad y de las situaciones objeto de estudio. La correlación indica como dos variables evolucionan juntas, mientas que la causalidad es una relación de necesidad de co-ocurrencia de dos variables [2]. Por lo tanto aunque una variable pueda explicar un fenómeno o un comportamiento no significa que esta sea la causante de dicho resultado. Una clara ilustración planteada por los autores al respecto es el hecho de que al nevar hace frio, pero puede hacer frio sin necesidad que este nevando, por lo tanto decir que la nieve es la causal del frio no es totalmente cierto y simplemente entre ambas hay una correlación. De acuerdo a lo anteriormente mencionado se hace necesario que para entender realmente todo tipo de situaciones ya sean de tipo económica o de cualquier otra índole que se presenten a diario, se debe hacer cabalmente uso de los conceptos ya mencionados, para dar una mejor interpretación y lograr así una óptima solución de dichas situaciones para darnos cuenta finalmente que no todo es lo que parece ser. Notas [1] Levitt, Steven y Dubner, Stephen. (2005). Freakonomics. Barcelona: Ediciones B. Pág. 30-31 [2] http://definicion.de/causalidad/

De nuevo la ciencia económica y su aplicación en animales

Giffen y las ratas Publicado el marzo 10, 2014 por experimentosemar • Publicado en Elección racional, Experimentos • Deja un comentario 587 A primera vista, las seis ratas de laboratorio que se zampaban agua tónica y root beer estaban resolviendo un famoso, y a la vez bastante trivial, problema de manual. En un plano más profundo, lo que hacían era demostrar la presencia de la racionalidad económica en un sitio jamás antes imaginado: dentro de sus diminutos cerebros de roedor. Las ratas racionales recibían la ayuda de Raymond Battalio y John Kagel, quienes a principios de la década de los setenta comenzaron a preguntarse cuán inteligentes son los animales en realidad. Los citados no eran novatos en la búsqueda de racionalidad en sitios inesperados: sus primeros trabajos demostraron que pacientes internados en instituciones de salud mental bajo tratamientos a largo plazo eran perfectamente capaces de ganar y gastar con sensatez salarios simbólicos. Kagel y Battalio utilizaron algunas bien arraigadas herramientas de psicología experimental, pero formularon nuevas preguntas, como por ejemplo: ¿Pueden las ratas planificar, calcular y realizar elecciones si se les proporciona un salario, precios y un presupuesto? Kagel y Battalio pusieron a cada rata en una caja de experimentos, de un tamaño similar al de una cesta picnic, equipada con una pequeña máquina expendedora, dotada, a su vez, de un par de palancas que dispensan diferentes bebidas. Las ratas aprendieron rápidamente que podían obtener bebidas ejerciendo presión sobre las palancas; y, tras una semana o dos de práctica diaria, se familiarizaron con todos los detalles de cuánta bebida liberaba cada palanca. Entonces, los investigadores modificaron los precios o salarios para ver cómo respondían las ratas. Cambiaron los precios relativos ajustando la máquina para que suministrara menos cantidades de bebida por cada presión sobre una de las palancas, mientras que dejaban la otra como estaba; y estipularon un salario al limitar la cantidad total de presiones de palanca en cada sesión. En el caso que estés sintiendo pena por las pobres ratas, ten la seguridad de que los economistas son los mejores experimentadores que existen. En vez de diseccionarlas o probar toxinas en sus cuerpos, Kagel y Battalio no dejaban de darles root beer y llamaban con frecuencia a un veterinario, el vecino de Ray Battalio, para asegurarse que estuvieran bien. Una vez convencidos (ellos y número cada vez mayor de economistas que antes eran escépticos) de que los experimentos tenían sentido, Battalio, Kagel y su colega Carl Kogut decidieron intentar desentrañar un misterio centenario. Les dieron a sus ratones la opción de elegir entre dos bebidas, cada una de las cuales con su respectiva palanca. Una de ellas era root beer, una vieja favorita de la típica rata de laboratorio. La otra era agua aromatizada con quinina; en otras palabras, agua tónica. A las ratas no les gusta el sabor amargo del agua tónica y, sin embargo, los investigadores habían hecho las raciones de la solución de quinina mucho más generosas que las de root beer. Ponte en la situación de las ratas por unos instantes: estás sediento; la root beer es deliciosa, pero cara; así que transiges, saciando tu sed con la desagradable solución de quinina, al mismo tiempo que disfrutas de un poco de root beer. No presionas las palancas al azar. Ahora bien, ¿qué sucede si el precio de la quinina sube un poco; es decir, cuando las raciones se vuelven menos generosas? Para un psicólogo experimental, la respuesta es muy sencilla: la palanca de la quinina te da menos por tu dinero y por eso deberías presionarla con menos frecuencia. Parece sensato, pero resulta irracional, tal como podría certificar un economista, y captar, de forma intuitiva, una rata. Al igual que una rata inteligente, bebes más quinina aunque aumente su precio, siempre que, eso sí, las raciones sigan siendo más grandes que las de root beer. Esto se debe a que respondes tanto a tu presupuesto como al precio. El consumo total de líquido (root beer más agua tónica) es lo que te mantiene vivo. El agua tónica sigue siendo más barata que la root beer, y como los experimentadores te han empobrecido al aumentar el precio de la tónica, te ves obligado a beber menos de la cara root beer y saciar tu sed consumiendo de la desagradable tónica, que aún es relativamente económica. De manera bastante convincente, Battalio, Kagel y Kogut demostraron que eso es exactamente lo que hacen las ratas. Al consumir más tónica cuando su precio aumenta, las ratas habían resuelto un interrogante que data de 1895: ¿existen los bienes de Giffen? Un bien de Giffen es un bien como el agua tónica para las ratas del experimento: un bien que es de tan terrible necesidad para los pobres que cuando aumenta su precio también lo hace su demanda, porque el aumento de precios genera más pobreza y la pobreza genera más demanda. Como haría un pobre estudiante de economía, imaginé que mi dieta básica de patatas asadas sería un bien de Giffen: si el precio de las patatas subía, no podría permitirme el lujo de comprar el relleno de queso o atún, y, en su lugar, compraría patatas más grandes. A través de los años, los economistas han afirmado (pero nunca probado) que determinados alimentos, desde las patatas durante la Gran Hambruna irlandesa a los fideos en la China rural, eran bienes de Giffen. Battalio, Kagel, Kogut y las ratas proporcionaron el primer ejemplo irrefutable: el agua tónica. Nota: Este texto fue tomado de: Harford, T. (2009). La lógica oculta de la vida: como la economía explica todas nuestras decisiones (p. 347). Madrid: Ediciones Temas de Hoy.

jueves, 27 de marzo de 2014

"El neoliberalismo tomó por asalto a las universidades": Noam Chomsky

el siguiente articulo es tomado de:http://www.elespectador.com/noticias/educacion/el-neoliberalismo-tomo-asalto-universidades-noam-chomsk-articulo-480438 Educación 13 Mar 2014 - 12:40 pm "El neoliberalismo tomó por asalto a las universidades": Noam Chomsky El lingüista, filósofo y activista estadounidense habla sobre la manera como el modelo empresarial en el que se inscriben las instituciones de educación superior precariza la calidad de la enseñanza y el aprendizaje. Por: María Luna Mendoza Contratos inestables, profesores temporales, flexibilización laboral, sobrecarga de trabajo, salarios injustos, escasa participación de la comunidad universitaria en la toma de decisiones, aumento de puestos administrativos y burocráticos, autoritarismo y exclusión, jóvenes sometidos a la presión de los créditos y las deudas, cursos superfluos, precios cada vez elevados, estudiantes que se limitan a tomar apuntes y a recitarlos de manera literal a la hora de la evaluación. “Todo esto sucede cuando las universidades se convierten en empresas, como ha venido ocurriendo durante las últimas décadas, cuando el neoliberalismo ha ido tomando por asalto cada una de las dimensiones de la vida”, dijo Noam Chomsky durante una reunión del Sindicato Universitario de Pittsburgh, Estados Unidos, en la que participó vía Skype. Durante el encuentro, el lingüista, filósofo y activista estadounidense realizó una serie de observaciones sobre la manera como el modelo empresarial en el que tienden a inscribirse las instituciones de educación superior precariza la calidad de la enseñanza y el aprendizaje y reproduce “dinámicas autoritarias” indeseables para las sociedades actuales. A continuación, algunas de sus apreciaciones: “La estabilidad laboral de los profesores pende de un hilo". La contratación temporal o por hora cátedra de los profesores es, para Chomsky, la reproducción de la lógica que rige el mundo de los negocios en la actualidad. “Es lo mismo que la contratación de temporales en la industria, aquellos que Wall Mart tilda como ‘asociados’: empleados sin derechos sociales ni cobertura sanitaria”, anotó el filósofo durante el encuentro. “La contratación de trabajadores temporales se ha disparado en el período neoliberal y en la universidad estamos asistiendo al mismo fenómeno”, agregó. De acuerdo con Chomsky, aquellas universidades que avanzan por la vía empresarial, no hacen sino imponer la precariedad académica como único destino posible de la educación. “Cómo se afecta la calidad cuando los profesores no tienen estabilidad laboral: se convierten en trabajadores temporales, sobrecargados de tareas, con salarios baratos, sometidos a las burocracias administrativas y a los eternos concursos para conseguir una plaza permanente”, señaló. “Los puestos administrativos y burocráticos en exceso son una suerte de despilfarro económico” No crece el número de profesores, tampoco lo hace el de estudiantes, pero existe un acelerado aumento de “estratos administrativos y burocráticos dentro de las instituciones de educación superior, un aspecto que resulta bastante familiar a la industria privada”, manifestó el activista. “Los decanos, por ejemplo, se han convertido en todos unos burócratas que necesitan de vicedecanos, asistentes y secretarias”, ejemplificó. “Los créditos de estudio sirven para adoctrinar a los estudiantes” “Para el sector empresarial, el activismo estudiantil (feminista, ambientalista, antibelicista, etc.) es la prueba de que los jóvenes no están correctamente adoctrinados”, afirmó Chomsky. A su parecer, uno de los mejores métodos de adoctrinamiento ha sido el de los préstamos con los que los estudiantes financian sus carreras. “La deuda estudiantil es una trampa de la que los jóvenes no podrán salir en mucho tiempo. Los créditos funcionan como una carga que les obliga a alejarse de otros asuntos”, dijo. “Tal vez no surgieron con ese propósito, pero desde luego tienen ese efecto”, precisó. Otra técnica de adoctrinamiento es, según Chomsky, la ausencia de vínculos profundos entre los docentes y los estudiantes, cuyas relaciones son cada vez más frías y superfluas. “Salones y clases grandes, profesores temporales, educación escasamente personalizada. Es muy similar a lo que uno espera que ocurra en una fábrica, en la que los trabajadores poco o nada tienen que ver en la organización de la producción o en la determinación del funcionamiento de la planta de trabajo, eso es cosa de ejecutivos. Igual sucede con los estudiantes”, aseveró. “La participación directa de la comunidad universitaria en la toma de decisiones es legítima y útil” Para el filósofo, en el pasado las cosas eran distintas y en ciertos sentidos mejores, pero distaban mucho de ser perfectas. “Las universidades tradicionales eran por ejemplo, extremadamente jerárquicas, con muy poca participación democrática en la toma de decisiones”. En ese sentido, hizo un llamado de atención sobre la necesidad de ampliar la democracia universitaria. “Debemos promover una institución democrática en la que la comunidad (profesores, estudiantes, personal no docente) participan en la determinación de la naturaleza de la universidad y de su funcionamiento”, manifestó. “Hace falta enseñar a pensar” De acuerdo con Chomsky, la educación, de cualquier nivel, debe hacer todo lo posible para que los estudiantes adquieran la capacidad de inquirir, crear, innovar y desafiar. “Queremos profesores y estudiantes comprometidos en actividades que resulten satisfactorias, disfrutables, desafiantes, apasionantes. Yo no creo que sea tan difícil”. “En un seminario universitario razonable, no esperas que los estudiantes tomen apuntes literales y repitan todo lo que tú digas; lo que esperas es que te digan si te equivocas, o que vengan con nuevas ideas, que abran caminos que no habían sido pensados antes. Eso es lo que es la educación en todos los niveles”, concluyó.

domingo, 16 de marzo de 2014

La selección natural aplicada a la economía

tomado de: http://racionalidadltda.wordpress.com/2013/09/27/la-seleccion-natural-aplicada-a-la-economia/ Publicado el septiembre 27, 2013 por experimentosemar Andrés Santiago Martínez Fonseca Charles Darwin revolucionó nuestra forma de concebir el mundo desde una perspectiva totalmente distinta a lo visto en su tiempo, rompiendo paradigmas, en especial aquellos dentro de los campos de la fe. Hoy en día muchos aceptan y otros aún debaten si la teoría de la selección natural y la evolución es aplicable al mundo o se queda en eso, una teoría. Pero este no es tema en el cual se quiere profundizar en este escrito, sin embargo hablar de la selección natural y seres más evolucionados que otros –si bien la diferenciación no se referirá en concreto entre seres humanos sino a aspectos de ubicación espacial, demografía y demás– nos compete si queremos referirnos intrínsecamente a un aspecto que solo el hombre como especie, ninguna otra, ha creado sobre la faz de la tierra pues “nadie vio jamás a un perro intercambiar, deliberada y equitativamente, un hueso por otro con otro perro” (Harford, 2008). Este campo es la economía y la gran variedad de incidencias que le rodean tanto geográfica, política, cultural e históricamente. En la historia de la humanidad la mayor cantidad de sucesos revolucionarios y de crecimiento casi que exponencial se han producido en los últimos tiempos. Para tener una mejor idea de las proporciones de tiempo quisiera citar una frase que vi en internet difundida por Greenpeace: “La tierra tiene 4,6 billones de años, si escalamos esto a 46 años, los humanos hemos estado aquí 4 horas, la revolución industrial empezó hace un minuto y en ese tiempo hemos arrasado la mitad de los bosques del planeta”. Si bien la idea difunde un pensamiento ecológico, empero, nuestro tema de análisis en este pequeño caso es económico, de lo contrario saldría muy extenso. Dentro de estos parámetros de tiempo se puede concluir de acuerdo al texto de Tim Harford, “Un millón de años de lógica”; que el crecimiento poblacional nos ha llevado a un punto en el cual el crecimiento geométrico de las cifras demográficas (presunciones maltusianas) alcanza patrones de crecimiento cada vez mayores y más rápido. Hecho que justifica de alguna manera la explosión en los últimos siglos (XIX, XX y actualmente) de los grandes avances y desarrollos de la humanidad bajo el precepto de que dos cabezas piensan mejor que una. De hecho, al menos hasta 1960 el mundo tenía casi el de doble de personas y el doble de tasa de crecimiento de población que el mundo de 1800, que, a su vez tenía casi el doble de personas y el doble de tasa de crecimiento de población que el mundo de 1500, y así sucesivamente hasta le edad de piedra (Harford, 2008). Pero aunque a lo largo del tiempo las cifras demográficas en el mundo han ido aumentando cada vez más debido a su carácter geométrico, los desarrollos tecnológicos y los inventos en general que han mejorado nuestra calidad de vida también lo han hecho puesto que cada vez somos más los cerebros que pensamos simultáneamente en un mundo que por cuyo carácter cada vez más acelerado, lo requiere. Algo interesante es que esto no se ha dado por igual alrededor de todo el globo terráqueo. Existen lugares que por diferentes externalidades han contado con mayor o menor densidad de población y que, según el texto, esta es la razón de que estén más atrasados que otras civilizaciones. Son territorios que han sido exitosos debido a la selección natural y la supervivencia del más fuerte, por así decirlo. Por ejemplo, si se realiza la comparación de las tribus indígenas de la América precolombina y la civilización de Europa occidental que vino a colonizar. A mi modo de ver las cosas, la idea de densidad poblacional con mayor crecimiento y desarrollo es hasta cierto punto bien fundamentada, pero no es del todo deseable. Esto se sustenta en el modo en que no todas las ideas beneficiosas e innovadoras son tenidas en cuenta, o si no ¿por qué seguimos usando carros que funcionan con gasolina si ya se han desarrollado tecnologías exitosas a base de electricidad? Los intereses interfieren mucho y dichos intereses están acabando con el planeta (refiriéndonos al aparte citado de Greenpeace). Si continuamos con este ritmo inventivo, ingenioso, pero codicioso, se va a terminar cumpliendo la premisa de Thomas Malthus en el cual no vamos a poder pasar del nivel de subsistencia. El planeta no va a aguantar nuestro ritmo vertiginoso mientras no acoplemos desarrollos de manera acorde con el ecosistema en el que vivimos. De no cambiar los medios que seguimos para obtener un fin como la mejor calidad de vida, la misma selección natural se encargará de desechar nuestras malas ideas y obligarnos a volver al buen camino. Eso, si todavía estamos a tiempo, de lo contrario estaríamos destinados a la extinción. Bibliografía Harford, T. (2009). La lógica oculta de la vida: como la economía explica todas nuestras decisiones (p. 347). Madrid: Ediciones Temas de Hoy.

La ciencia económica también experimenta con ratas

el siguiente artículo es tomado de: http://suite101.net/article/la-ciencia-economica-tambien-experimenta-con-ratas-a33472, Publicado por Juan Zaffora | Last updated Jul, 03 2013 Los bienes Giffen poseen la característica principal de que aumenta su demanda al subir el precio de los mismos. Esto genera curvas de demanda con pendiente positiva, absolutamente opuestas a las curvas de demanda de los bienes normales, que poseen pendiente negativa. Experimentos con ratas en la ciencia económica Raymond Battalio, John Kagel y Carl Kogut, economistas, realizaron en 1991 un experimento con animales, con el fin de encontrar una conducta como la que Robert Giffen describe en su teoría. Para observar la conducta, analizaron el comportamiento de seis ratas. Como primera medida, debieron recrear las condiciones naturales de los consumidores para que, según los fundamentos teóricos, se pudiera generar un bien Giffen: Ser un bien inferior: no debe existir otro bien sustitutivo más barato. Representar una parte significativa del presupuesto familiar (restricción presupuestaria). Los individuos deben estar en un nivel mínimo de subsistencia. Hacer que las ratas “compren” alimentos La elección que debían realizar las ratas era entre agua de quinina (en esta caso analizado como bien inferior) y cerveza de raíz (bien de lujo). Estos bienes se eligieron como resultado de experimentos realizados con anterioridad. El precio de los bienes fue delimitado como la cantidad del bien que salía al accionar la palanca del dispensador. El agua de quinina, al ser más barato, salía en mayor cantidad que la cerveza de raíz (más cara, por considerarse de lujo). A las ratas se les proporcionó un ingreso limitado, en la forma que solo podían accionar las palancas de los dispensadores un número limitado de veces. Analizar el comportamiento de las ratas La hipótesis del experimento era que el bien Giffen era el agua de quinina. Para tal fin se colocó a las ratas en una caja del tipo Skiner durante tres horas. Durante este tiempo, las ratas podían consumir comida seca, agua de quinina y cerveza de raíz. Lo primero a determinar era que el agua de quinina sea efectivamente un bien inferior. En este caso, se analizó el comportamiento de las ratas al modificarles el ingreso. Solo cuatro de las ratas revelaron que ciertamente era un bien inferior, con lo que se descartaron a las dos restantes para el devenir del experimento. El paso siguiente es comenzar a modificar el precio del bien inferior (agua de quinina) para analizar si existe comportamiento Giffen (al subir el precio, sube la cantidad demandada). En este caso, luego de muchas observaciones, tres de las cuatro ratas mostraron este comportamiento. Pasar el comportamiento animal a funciones de demanda Luego de un número importante de repeticiones, se utilizaron técnicas econométricas para llevar el comportamiento de las ratas a funciones de demanda, de manera similar al estudio de las personas y su conducta como consumidores, en las que las variables incluidas son el precio y la cantidad demandada. Los resultados del experimento para analizar si existen comportamientos Giffen Las principales conclusiones del experimento fueron las siguientes: La conducta Giffen depende de las preferencias de cada individuo, no del bien en sí mismo. Todas las ratas presentaron comportamientos inconstantes y las elasticidades ingreso y las curvas de demanda eran todas diferentes. La creación artificial de las condiciones necesarias fue de gran utilidad para observar comportamientos Giffen. Para aquellas ratas que el agua de quinina era un bien fuertemente inferior las curvas de demanda poseían una mayor pendiente positiva. De todas maneras, análisis realizados en mercados reales muestran que el comportamiento Giffen es de muy difícil observación. Las comunidades que muestran esta conducta poseen acceso a muy poca cantidad de bienes básicos y un nivel mínimo de subsistencia.

martes, 11 de marzo de 2014

Análisis del libro introducción a la psicología económica

Análisis del libro introducción a la psicología económica, de Marianela denegri Coria, PhD,de psicom editores, Universidad de La Frontera. Departamento de Psicología. Casilla 54-D. Temuco. Chile. E. Mail: mdenegri@ufro.cl Mi libro ‘Microeconomía Aplicada’, expone una de mis tesis, de carácter doctoral, en donde expongo el avance que debe dar la ciencia en general al contemplar que la economía, es una ciencia pura y no solo social, pues al ser considerada únicamente social se esta perdiendo el verdadero universo dado que adicionalmente a su impacto y surgimiento entre los seres humanos, también se aplica en los animales, plantas, bacterias, y hasta a nivel atómico. Si la realidad es una y lo que cambia es el ángulo de estudio, no importa que se estudie, lo relevante es el ángulo de estudio científico, que puede ser el económico, psicológico, administrativo, físico, químico, o de otra cualesquier ciencia: lo que nos lleva al gran planteamiento que esa realidad única observada, puede tener múltiples explicaciones dependiendo desde que ciencia se estudie. Es interesante ver como en el libro citado observamos, que por su título estudia la psicología pero observado la parte económica, y de donde se extrae el siguiente texto: “Según Lea y Tarpy (1987) un psicólogo economista es aquel que reconoce que el problema que está estudiando es tanto psicológico como económico y está preparado para utilizar tanto los métodos psicológicos como los económicos para investigarlo. Desde esta perspectiva, la psicología económica tiene el doble objetivo de estudiar y analizar cómo la economía afecta el comportamiento de los individuos y cómo dicho comportamiento afecta a su vez a la economía.” Allí, se observa que se plantea una realidad y dos enfoques o áreas de estudio, que aunque trata de centrarlo en las herramientas psicológicas, también busca adherir la parte económica. El profesor Ignacio Vélez, quien dirige los cursos de evaluación financiera, en la Universidad Javeriana de Bogotá, Colombia, a cuyo curso asistí en sus primeras clases, anotaba que para él, la economía surgía a partir de la psicología, obviamente desconocía esta, mi apreciación, en esos años 98/99, no tenía el interés de realizar mi crítica, pero tal evento me hace notar que la mayoría de los profesionales no han abordado el tema en cuestión y son muy alegres en sus comentarios. Por ello me alegro de ver que ya hay profesionales que están llegando a tal conclusión aunque sea parcialmente lo que obviamente abrirá un nuevo mundo y aplicaciones de las herramientas económicas. Para ver otra perspectiva el libro en cuestión trae este otro texto: “Para comprender la complejidad de procesos que intervienen en el comportamiento económico, es necesario considerar que este no tiene lugar en el vacío o separado de otros aspectos del comportamiento humano, sino que involucra a la persona en su totalidad, con su historia, características personales, sociales y culturales y al contexto general en que ocurre el comportamiento (Van Raaij, 1988; Theodoulus, 1996)” Aparte que muestra claramente el enfoque de ciencia social pero que desestima la opción de aplicación a los otros grupos mencionados: animales, plantas, bacterias, y hasta a nivel atómico. Hay que advertir que tal posición, es totalmente engorrosa porque la psicología, también parece ser eminentemente social, y al tomarle de ejemplo puede crear una distorsión en los análisis, puesto que en mi criterio para que una ciencia ser ciencia debe tener aplicación universal, es decir, que no solo sea social como nos han vendido la idea, sino que se aplique en los otros espacios que he nombrado. De otro lado, es interesante ver el siguiente texto:’ De tal manera “las oscilaciones de la economía, a diferencia de las oscilaciones de un barómetro, no se podrían explicar sin la consideración de sus causas psicológicas””. En el cual se expresa una posición muy del componente humano que al pasar a las relaciones y/o decisiones de los animales o de las plantas, por ej., se quedan cortas porque se rompe el esquema planteado originalmente en el presente escrito, y de paso desconoce los planteamientos económicos básicos. El siguiente texto es interesante mas deja ver también lo dicho en el sentido de desconocer atributos propios de la economía por dar relevancia a los psicológicos, en especial el resaltado en negrilla:” A George Katona se le considera el “padre” de la Psicología Económica en Estados Unidos. Si bien con Gabriel Tarde, la psicología económica comienza ha ser visible, será con Katona que adquirirá su autonomía metodológica y disciplinar. Como producto de su formación empírica, para Katona la experiencia concreta constituye el método esencial para buscar respuestas a preguntas claves que habían sido respondidas desde la filosofía y la abstracción teórica. Es el caso de las crisis económicas, las cuales son explicadas por él como el enfrentamiento de deseos antagónicos y de conflictos colectivos psicológicos y culturales. Con ello releva el cómo las teorías estrictamente económicas no son capaces de explicar a cabalidad los factores desencadenantes y catalizadores de las crisis. Es evidente que esta explicación mantiene plena vigencia incluso hoy día para explicar muchos ciclos recesivos o de depresión económica.”. En el documento estudiado a continuación del texto precedente a parece lo esperado reivindicación por parte de la autora, con lo indicado, que es la inclusión de nuevas variables al modelo económico:” Por otra parte, su obra clásica “Análisis psicológico del comportamiento económico”, publicada en 1951, aún hoy constituye un referente obligado para los interesados en la conducta del consumidor. El mérito fundamental de Katona radica en incorporar al análisis económico clásico las variables psicológicas, especialmente lo relacionado con actitudes y expectativas.” Bien con este abrebocas les dejo la inquietud para que lean informes y documentos de psicología económica, que de cualquier manera son muy interesantes para los economistas.