domingo, 14 de diciembre de 2014
El Principio de Pareto o cómo conseguir excelentes resultados
Tomado de: http://www.elartedelamemoria.org/2009/01/02/el-principio-de-pareto/
El Principio de Pareto o cómo conseguir excelentes resultados
02 Jan, 2009
por Luis.
Pocos tienen mucho y muchos tienen poco
¿Te has preguntado alguna vez cuál es el secreto de determinadas personas para conseguir cosas muy importantes haciendo muy poco? Seguro que conoces a alguien que emplea muy poco tiempo estudiando y saca unas notas estupendas o ganando mucho dinero trabajando pocas horas o siendo altamente productivo trabajando y/o estudiando aunque trabaje y/o estudie durante 2 ó 3 horas al día (de lunes a viernes) solamente. ¿Qué es lo que hacen estas personas que no haces tú?, ¿cuál es su secreto?, ¿cómo lo consiguen? Lo más importante: ¿qué puedes hacer para conseguirlo tú también? La respuesta está en aplicar el Principio de Pareto.
Joseph M. Juran introdujo el nombre en honor del sociólogo, economista y filósofo italiano Vilfredo Pareto (1848-1923). Pareto se dio cuenta de que en la Italia de su época el 20% de la población tenía el 80% de la riqueza del país. Hoy en día eso mismo se sigue aplicando no sólo a Italia, sino a todo el mundo con alguna variación en las cantidades. Pero la idea es la misma, unos pocos tienen mucho y el resto, que son muchos, tiene poco.
Antes de seguir explicándote en profundidad voy a contarte lo que me ocurrió tras empezar a aplicarlo activamente en mi trabajo de hace unos años como Ingeniero de Software. Antes de eso, yo trabajaba mucho, demasiado. No sólo por el esfuerzo y empeño que ponía en ello sino por la dedicación y el número de horas. Se podía decir que yo era una de esas personas que se quedaba el último oficina habiendo llegado el primero. Me llevaba el trabajo para casa y me ponía con ello por las noches y en los fines de semana. A pesar de eso, yo no me llevaba la gloria. Los logros y el reconocimiento los conseguían otras personas. Que además trabajaban “únicamente” durante las horas que ponía en su contrato. Yo me frustraba y me decía: “Luis, tienes que trabajar más duro. Tienes que hacer más, emplear más tiempo y poner más empeño”. Pero a la siguiente revisión de objetivos de empresa, me volvía a ocurrir lo mismo. Fue entonces cuando me dije: “Espera un momento, aquí hay algo que no estás haciendo bien, Luis. No puede ser que estés trabajando de esta forma y consiguiendo estos resultados tan pobres cuando hay otras personas que no son ni más ni menos inteligentes que tú y que dan mucho menos que tú. Tiene que haber algo que puedas hacer al respecto” Y en efecto lo había. Empecé a fijarme en este grupo de personas. Siempre (y en cualquier empresa) son unos pocos así que lo tenía fácil. Los tenía a todos identificados. Empecé a ver qué era lo que hacían, cómo y en qué se diferenciaba de lo que yo hacía. En todos los casos, la diferencia estaba por un lado en que estas personas hacían lo que debían hacer y por otro en que lo hacían como se debía. Y yo simplemente hacía otras cosas o de otra forma de manera que los resultados eran distintos. Por ejemplo: a mí me parecía que había que describir con muchos detalles lo que ocurría en un problema técnico que tenía entre manos y además que había que adornarlo un poco para hacerle agradable la lectura a quien viniese después a revisarlo o a trabajar en ello. Al compararlo con lo que hacía el grupo de “los elegidos” me di cuenta de que ellos no sólo no daban tantos detalles sino que sólo incluían lo estrictamente necesario y nada de adornos. ¿Qué conseguían con ello? Ahorrar tiempo y esfuerzo. Podría seguir dándote muchos más ejemplos pero no quiero centrar el contenido de este artículo en mis experiencias profesionales. Aunque sí quiero que sepas que mi trayectoria profesional cambió radicalmente según empecé a aplicar el principio de Pareto. Entonces empecé a formar parte del grupo de “los elegidos”. Como verás más abajo, este principio se aplica perfectamente al campo de los estudios, no sólo al del trabajo. ¿Quieres conseguir lo que hacen otras personas que sacan las notas más altas sin dejarse la vida en ello? Pues sigue leyendo.
¿En qué consiste?
El principio de Pareto también se conoce como la “regla del 80/20″, “regla del 80-20″ o el “principio del factor de parquedad” (factor sparsity en inglés). No es algo estricto en el sentido de que siempre se cumpla la proporción 80/20. Unas veces la regla es del 70/30,
90/10,
99/1, …
Pero tomaremos el 80/20 como punto de referencia.
Todo se refiere a lo mismo: Un 20% de lo que haces produce el 80% de los resultados que obtienes y viceversa, un 80% de lo que haces produce el 20% de los resultados.
Esto lo vas a ver enseguida con un ejemplo. Yo jugaba al fútbol en el equipo del barrio. Me gustaba mucho. Me lo tomaba muy en serio. Siempre me esforzaba por ser el mejor. Entrenaba duro, incluso solía hacer un día o dos extra de entrenamiento por mi cuenta. Para mí era frustrante ver cómo otros compañeros de equipo conseguían la gloria porque marcaban goles. Yo trabajaba enormemente durante todo el partido. Corría sin parar. Subía la banda, la bajaba, daba pases de gol, robaba balones al contrario. No me consideraba un mal jugador. Mi técnica no era la de Diego Maradona pero sí podía decir que estaba por encima de la media (de un equipo de barrio). De todas formas, los laureles se los llevaban otras personas y siempre coincidía con el número de goles marcado.
¿Qué hacía mal? Entrenaba más que ellos. Me esforzaba más. Corría más. Ésto es lo que me ocurría: El 80% de lo que yo hacía para prepararme para los partidos estaba relacionado con la forma física, el control del balón, las asistencias a los demás.
¿Qué conseguía? Un 20% de la gloria en el equipo. Porque no marcaba goles.
¿Qué hacían aquellas una o dos personas que lideraban al equipo y se llevaban los elogios de los demás? Corrían poco, perdían balones y entrenaban mal. Pero !marcaban goles! Y eso es lo que se necesita para ganar los partidos. No estoy diciendo con ésto que hay que volverse un egoísta y no dar ningún pase de gol al compañero para meterlos todos nosotros. A lo que me refiero es a que yo no concentraba mis esfuerzos en trabajar lo que producía los resultados que yo tanto ansiaba. No me preparaba los remates a puerta, no pensaba en marcar yo el gol. Siempre buscaba a alguien más para pasar el balón. Por el contrario, trabajaba en cosas que aun siendo buenas, no me llevaban a donde yo quería.
Para terminar con el relato personal, decir que en los últimos dos años que estuve jugando, no sólo me divertí mucho más que en todas las temporadas anteriores sino que fui el máximo goleador del equipo. No porque me hubiese vuelto el mejor. El cambio fue que pensé en marcar goles y me preparé física y mentalmente para ello. En cuanto había una oportunidad, allá iba. Fallaba muchas, pero también marcaba en muchas. Me esforzaba menos, corría menos. Pero con lo poco que hacía, conseguía “la gloria” ;)
Otros ejemplos :
[La proporción 80/20 es sólo orientativa, modifícala a tu gusto]
Las comidas azucaradas te dan mucha energía para el momento después de comerlas. Pero enseguida tienes que volver a comer porque la energía se ha esfumado. Puedes pasarte el día comiendo bizcochos, pasteles y tartas pero te encontrarás con un nivel bajo de energía la mayor parte del tiempo. El principio de Pareto entra en acción: El 80% de lo que comes (azúcares), te da únicamente el 20% de la energía que necesitas
El 20% de la ropa que tienes es la que te pones. El restante 80% se queda en el armario
Utilizas el 20% de todas la funcionalidades de tu teléfono móvil último modelo en el mejor de los casos. El restante 80% está ahí pero nunca lo utilizas
Cuando bebes una cerveza, el 20% de lo que ingieres te sirve para algo, el otro 80% tu cuerpo lo deshecha. Éste seguramente sea un caso en el que una proporción de 95/5 sería más realista
El 80% del tiempo que empleas viendo la televisión te da un 20% de información nueva o que necesitas o que te gusta. Sólo es útil el 20% del tiempo que te pasas delante de la televisión. A mí no me gusta la televisión y en mi caso la proporción es del orden de 99/1. Por lo que no la veo nada
…
Aplícalo cuando estudias (trabajas / haces deporte / haces la compra/…):
Si el 80% de la nota del examen sale del contenido de un documento escrito que tienes que presentar al profesor antes del examen y el 20% de la nota sale de los 4 libros que forman la bibliografía de la asignatura, trabaja en el documento y deja los 4 libros en un segundo plano
Si el profesor te da 10 libros que te pueden servir para aprobar la asignatura y te dice que en 2 de ellos está todo lo que necesitas saber para sacar la máxima nota pero que con los otros también se puede conseguir, ve a por los 2 que te dice y, si tienes tiempo o te apetece, luego puedes ir a por los otros.
Si con 2 horas de estiramientos y ejercicio de fuerza y aeróbico a la semana desde casa tienes suficiente para mantener tu nivel de energía alto, sentirte sano y ágil, ¿por qué no hacerlo en lugar de apuntarte al gimnasio, la piscina y tomar complementos vitamínicos en cápsulas? Imagina que el tiempo de ida, ejercicio y vuelta del gimnasio y piscina son 8 horas (no sólo eso, también tienes que contar el dinero de ambas cosas y de las cápsulas). ¿Ves a qué me refiero?
Si resulta que reunirte con el profesor en su despacho y pedirle que te resuelva algunas dudas que tienes, te va a conseguir por un lado que ya no tengas esas dudas y por otro que el profesor sepa quién eres y que pones gran interés en su asignatura (sobre todo en la Universidad, son tantos los alumnos que tienen los profesores que no conocen ni de vista al 80% de sus alumnos); ¿por qué no hacerlo?
Si una camisa preciosa que acabas de ver en una tienda cuesta 3 veces más que otra cualquiera y no vas a tener oportunidad de lucirla a menudo por la razón que sea, ¿por qué hacer ese gran gasto si apenas vas a usar lo que compras?
¿Cómo aplicar el principio de Pareto con éxito?
Muy sencillo. Sólo tienes que:
Observar fuera. Mira lo que hacen otros para conseguir esas notas altas, esos resultados (en la Universidad, en el trabajo, en el deporte, …)
Observar dentro (de ti). Fíjate en lo que mejor resultado te da. Ten en cuenta lo que haces y lo que consigues con ello. Dale un repaso al día, por ejemplo
Practicar. Pon en práctica lo que has visto que les sirve a otros y a ti mism@ y quédate con lo que te sirva
Dejar que los resultados te lleguen
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jueves, 4 de diciembre de 2014
Productividad y motivación: Aportes de la economía del comportamiento experimental
Tomado de: http://racionalidadltda.wordpress.com/2014/12/03/productividad-y-motivacion-aportes-de-la-economia-del-comportamiento-experimental/
Productividad y motivación: Aportes de la economía del comportamiento experimental
Publicado el diciembre 3, 2014 por experimentosemar • Publicado en Elección racional, Experimentos • Deja un comentario
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Daniel Felipe Parra Carreño
Actualmente existen empresas como Google donde los trabajadores tienen almuerzos gratis, tiempos flexibles y diferentes tipos de programas de compensaciones no monetarias con el fin de incentivar a su fuerza laboral y atraer lo mejores talentos. Este tipo de políticas desde el punto de vista clásico de la economía sólo sería visto como un gasto para la empresa y no lograría el objetivo de aumentar la productividad de los trabajadores; sin embargo la economía del comportamiento ha mostrado que existen maneras no monetarias de lograr incentivar a los empleados. El presente ensayo tiene como objetivo mostrar cómo la economía del comportamiento, utilizando la economía experimental, ha logrado contribuir a la implementación de políticas efectivas para aumentar la productividad y así mejorar la gestión dentro de las organizaciones.
La ciencia económica tradicional ha entendido al hombre como un ser racional con capacidad de racionamiento perfecta. Este sujeto descrito por el modelo económico ortodoxo tiene la particularidad de ser completamente racional, egoísta y tener gustos que no cambian a través del tiempo. La implicación que subyace en este modelo es que los sujetos calculan todas las opciones posibles al tomar decisiones, por más triviales que estas sean, y luego toman la decisión que maximiza su beneficio personal. Este modelo, que parece describir más a un robot que a un ser humano, es totalmente opuesto a la concepción que tiene la psicología donde es indiscutible que los seres humanos no son puramente racionales, ni totalmente egoístas y mucho menos tienen gustos estables (Kahneman, 2012). Tal pareciera que la economía y la psicología estudiaran dos especies diferentes, a pesar que su objeto de estudio es el mismo ser humano. El punto crítico es que ninguna de las concepciones está totalmente errada o totalmente acertada, es allí donde apareció la economía del comportamiento para unir ambas disciplinas.
La economía del comportamiento nació principalmente gracias a Daniel Kahneman y Amos Tversky, psicólogos sociales, quienes se dieron cuenta que la evidencia y las ideas de la psicología podrían mejorar el modelo de comportamiento humano de la economía neoclásica. En una definición sencilla, la economía del comportamiento propone modelos que capturan los límites en el cálculo racional, la voluntad y el interés propio de los agentes, tratando de codificar esos límites formalmente y explorando sus implicaciones empíricas utilizando la teoría matemática, los datos experimentales, y el análisis de datos de campo. Camerer y Loewenstein (2003) explican que en el corazón de la economía del comportamiento está la convicción que el aumento del realismo aportado por los fundamentos psicológicos al análisis económico mejora la economía en sus propios términos de generación de conocimientos teóricos, hacer mejores predicciones de fenómenos de campo, y sugerir mejores políticas.
Un factor fundamental en el cual la economía del comportamiento ha aportado evidencia es el hecho que los seres humanos no tienen una racionalidad cartesiana sino que poseen una racionalidad limitada [1]. Comprender que los seres humanos somos irracionales en ciertas circunstancias es vital para entender el comportamiento humano. Ariely (2008) afirma que las personas somos previsiblemente irracionales, en otras palabras que nuestra irracionalidad se produce siempre del mismo modo una y otra vez. En ese sentido independientemente si se es consumidor, empresario o decisor de políticas, entender en qué forma funciona nuestra irracionalidad es indispensable para mejorar nuestra capacidad de tomar buenas decisiones.
Ahora bien, ¿por qué la economía del comportamiento usualmente utiliza experimentos? Porque los temas generalmente abordados tienen que ver con la vida la cual es muy compleja dado que posee diferentes fenómenos que se entrelazan al mismo tiempo e influencian nuestros comportamientos. Entonces para poder estudiar un fenómeno específico, es necesario controlar el ambiente de manera que logremos ver como en cámara lenta el comportamiento humano y así tener conclusiones correctas. En otras palabras, la única manera de conocer cómo se comportan las personas en un entorno específico es creando dicho entorno y teniendo el control para medir la variable a estudiar.
Estudiar experimentalmente los factores psicológicos presentes en la toma de decisiones que hacen que los seres humanos se desvíen de las predicciones de la economía tradicional ha sido mi línea de investigación durante los últimos dos años. Mis trabajos previos han abordado diferentes preguntas de investigación tales como: ¿es importante la pertenencia a un grupo para la provisión de bienes públicos?, ¿cómo obtener ventaja a la hora de negociar?, ¿qué fenómenos psicológicos hacen que los agentes sean corruptos?, ¿cómo mejorar la gobernanza en las organizaciones? y más recientemente ¿cómo incentivar adecuadamente a los empleados? El último tema me inquietó debido a que en mis estudios de maestría tuve dos profesores que son especialistas en economía del trabajo comportamental: Marie Claire Villeval y Jean-Louis Rulliere, quienes me inquietaron respecto a las posibles políticas que se pueden implementar en organizaciones, tanto públicas como privadas, para aumentar el nivel de esfuerzo de los trabajadores. En lo que resta del texto me centraré en este tema.
Durante décadas se creyó que la manera de incentivar a los trabajadores era mediante el uso de dinero como motivación. Sin embargo se omitió el hecho que la motivación respecto a una labor específica no está dada solamente por el pago monetario, basta con hacerse la siguiente pregunta: ¿Cuándo hablo de mi trabajo sólo tengo en cuenta el dinero para describirlo? Muy seguramente la respuesta es no. Si se intenta elaborar una ecuación que describa mi motivación hacia mi trabajo además del dinero se podrían incluir factores como el prestigio, la reputación, un sentimiento de propósito, significado, el ambiente laboral, la sensación de que estás haciendo algo para el mundo y así sucesivamente. ¿Qué parte de la descripción total podría ser atribuido al dinero? ¿Es el dinero sólo un elemento? Pues bien, las ciencias económicas tradicionales piensan en él como el único elemento, a pesar que hay muchos otros elementos que a menudo son increíblemente importantes para la comprensión total de la motivación laboral y por ende de la productividad.
El problema de concebir la motivación sólo a través del dinero radica en que se crean entornos de trabajo donde solo este componente es importante y es la única herramienta utilizada con el fin de aumentar el esfuerzo de los trabajadores en labores específicas. Benabou y Tirole (2003) llaman al dinero la motivación extrínseca, y a pesar que existen trabajos que la gente realiza solo por el dinero, en la mayoría de los casos existe una motivación intrínseca que hace que le pago psicológico de una labor vaya más allá del dinero. Peor aún, Benabou y Tirole (2003) demuestran que los incentivos materiales suelen ser de eficacia limitada, o incluso contraproducentes pues socavan la motivación intrínseca.
El primer hallazgo de la economía del comportamiento al que quiero hacer referencia es el significado. La importancia de saber que se está haciendo algo significativo resulta ser más importante de lo que parece, en ese sentido Ariely, Kamenica y Prelec (2008) realizaron un experimento donde las personas debían construir Legos. Cada participante era remunerado con $2,00 por el primer Lego, $1,89 (11 centavos menos) por el segundo, y así sucesivamente de forma lineal. Sin embargo, existían dos grupos diferentes de participantes: un grupo cada vez que construía un Lego lo ponía sobre la mesa y luego construía otro, por otro lado un segundo grupo de participantes cada vez que construía un Lego este era destruido.
A pesar del hecho de que el salario y la tarea eran idénticos en ambos grupos, los sujetos que estaban en el primer grupo construyeron 11 Legos, mientras que los del segundo grupo tan solo 7. Este hecho demostró que los salarios de reserva de los participantes donde la labor era más significativa era mucho más bajo que en los que los Legos eran destruidos, en otras palabras que el encontrar más significado en la labor conlleva a estar dispuesto a trabajar por un salario monetario menor. Este resultado fue replicado en diferentes tipos de tareas confirmando que a mayor significado mayor nivel de productividad, por ejemplo sólo el hecho de reconocer un buen trabajo ha mostrado aumentar el nivel de esfuerzo.
El segundo aporte que quiero mencionar es respecto a la reciprocidad. En la última década, los economistas y los psicólogos experimentales han proporcionado amplia evidencia que una fracción importante de las personas exhiben preferencias sociales, es decir, la gente valora los beneficios pecuniarios de los demás de manera positiva o negativa. En consecuencia, en tanto el jefe muestre acciones bondadosas respecto a sus empleados, estos retribuirán recíprocamente mediante una mayor productividad, este hecho fue corroborado por Gächter y Falk (2002) en diferentes experimentos, de hecho se puede demostrar que la ineficiencia de los contratos de trabajo puede ser mitigada gracias a la reciprocidad. Además Kube, Maréchal y Puppea (2012) mostraron que dar regalos a los empleados aumentó su productividad significativamente, reforzando el hallazgo respecto a la reciprocidad.
Finalmente como tercer aporte de la economía del comportamiento a la economía laboral quiero mencionar cómo los pagos monetarios pueden implicar una baja en el rendimiento. Ariely et al. (2009) realizaron una serie de experimentos en Estados Unidos e India, donde le pagaron a los participantes de acuerdo a su rendimiento y combinando diferentes niveles de remuneración. El resultado fue que en las tareas donde se requería al menos un poco de habilidad cognitiva el estrés causado por cantidades grandes de dinero generó una productividad menor.
En definitiva creo haber demostrado que la economía del comportamiento posee un gran potencial para seguir influyendo en la mejor gestión de las organizaciones, utilizando sus hallazgos para motivar de una mejor manera a sus individuos. Por lo tanto es importante seguir abordando preguntas sobre el comportamiento de los trabajadores para entender cómo crear entornos laborales que generen mayores beneficios al empleador, y la forma en que yo lo hago desde mi campo es mediante el uso de la técnica experimental.
Referencias
Ariely, D. (2008). Las trampas del deseo (p. 282). Barcelona: Ariel.
Ariely, D., Gneezy, U., Loewenstein, G., & Mazar, N. (2009). Large Stakes and Big Mistakes. Review of Economic Studies, 76(2), 451–469. doi:10.1111/j.1467-937X.2009.00534.x
Ariely, D., Kamenica, E., & Prelec, D. (2008). Man’s search for meaning: The case of Legos. Journal of Economic Behavior & Organization, 67(3-4), 671–677.
Benabou, R., y Tirole, J. (2003). Intrinsic and extrinsic motivation. The Review of Economic Studies, 70(3), 489–520. Retrieved from http://restud.oxfordjournals.org/content/70/3/489.short
Camerer, C., y Loewenstein, G. (2003). Behavioral economics: Past, present, future. In Advances in behavioral economics (pp. 1–61). Princeton University Press.
Cultura Económica.
doi:10.1016/j.jebo.2008.01.004
Gächter, S., y Falk, A. (2002). Consequences for the Labour Relation Reputation and Reciprocity : Consequences for the Labour Relation. The Scandinavian Journal of Economics, 104(19).
Kahneman, D. (2012). Pensar rápido, pensar despacio (p. 665). Debate
Kube, S., Maréchal, M., & Puppea, C. (2012). The currency of reciprocity: Gift exchange in the workplace. The American Economic Review, (377). Retrieved from http://www.ingentaconnect.com/content/aea/aer/2012/00000102/00000004/art00016
Simon, H. ( 1989). Naturaleza y límites de la razón humana. México: Fondo de
Notas
[1] Vale la pena aclarar que el concepto de racionalidad limitada no es creado por economistas comportamentales sino por Simon (1989), pero es utilizado en toda su dimensión gracias a la economía experimental y principalmente a Daniel Kahneman.
domingo, 23 de noviembre de 2014
ciclovia solar que da energia a la ciudad
Tomado de: http://www.upsocl.com/verde/holanda-inauguro-una-ciclovia-que-produce-energia-solar/
Holanda inaugura la primera ciclovía solar del mundo que da energía a la ciudad
Por Romina Bevilacqua
El pasado miércoles 12 de noviembre se inauguró en Holanda la primera ciclovía capaz de producir energía solar y en un futuro cercano se espera que este proyecto alimente de energía a vehículos y bicicletas eléctricas en toda la red de carreteras en el país.
Se trata de SolaRoad y el proyecto piloto es un carril de 70 metros que está formado por módulos de hormigón de 2,5×3,5 metros recubiertos de una capa superior de cristal –paneles solares de vidrio– con células solares de silicio que serán las encargadas de recolectar la energía del sol.
El tramo inaugurado en realidad empezó a funcionar hace 17 días y ya ha producido alrededor de 140 kilowatios por hora, lo que equivale a 140 ciclos de una lavadora, según explicó a AFP el portavoz del proyecto, Jannemieke van Dieren.
Pero el proyecto aún no está completo y se espera que para 2016 se extienda la superficie cubierta, pero ya se estima que por cada metro cuadrado de ciclovía se generan en promedio al año, 50 a 70 kilovatios por hora. Es decir los 70 metros que incluye este plan piloto pueden cubrir la energía requerida por una vivienda, según informó AP.
solaroad-panel
jueves, 20 de noviembre de 2014
Elecciones racionales en las situaciones cotidianas: El caso del voto
Tomado de: http://racionalidadltda.wordpress.com/2014/11/20/elecciones-racionales-en-las-situaciones-cotidianas-el-caso-del-voto/
Elecciones racionales en las situaciones cotidianas: El caso del voto
Publicado el noviembre 20, 2014 por experimentosemar • Publicado en Elección racional • Deja un comentario
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Edith Liseth Becerra Mantilla
“La economía se puede aplicar realmente a cualquier cosa” Diane Coyle
La idea adoptada por muchos de que la economía gira alrededor del dinero, es un tanto incompleta al igual que el pensar que la toma de decisiones y el comportamiento de las personas frente a estas son temas que sólo estudia la psicología. Pues bien, la economía como lo menciona Coyle en su obra “Sexo, drogas y economía: Una introducción poco convencional a la economía” abarca temas a los cuales habitualmente estamos expuestos, es decir, esta se puede “aplicar a cualquier cosa”. Abordando ejemplos como el mercado del sexo, el de las drogas ilícitas, de la música, la tecnología, entre otros; el comportamiento de los agentes frente a sus propias preferencias y lo que se piensa al respecto sobre ello, permite que de esto surja el análisis económico. Pero ¿Cómo se tiene en cuenta este análisis económico?, esto es a través de las elecciones racionales, y, ¿Por qué a través de las elecciones racionales?
Como un instrumento de análisis en el estudio de las elecciones en la microeconomía, la teoría de juegos y en la economía en general, se han establecido las elecciones racionales, las cuales buscan la maximización del beneficio, así, desde el consumidor, este tiene preferencias racionales si estas son completas y transitivas, y tiene una elección racional si sus preferencias son racionales y no tiene otra opción posible que prefiera más que la que eligió. De este modo, el evaluar toda la información que tenemos y optar por la opción más lógica la cual genere mayor beneficio parece ser a lo que nos llevan las elecciones racionales.
Pensando en una situación vivida hace algunos meses atrás en nuestro país, se da a resaltar el caso de las elecciones presidenciales. Las decisiones de los electores juegan un papel importante en la elección racional, pues debe optar por abstenerse a votar o por votar y si lo hace, dirigir su voto por un candidato en especial [1].
Haciendo énfasis en el caso de dirigir el voto a un candidato en especial, este puede ser por aquel que se acerque más a su ideología política porque pertenece al partido de su simpatía. En este sentido y frente a esta situación se puede decir que las decisiones de las personas sobre los dos candidatos nacionales, en las elecciones presidenciales pasadas, estaban casi que divididas. Por un lado, la preferencia sobre si dirigir su voto a quien traía consigo un proceso de paz y a su vez pensar en darle continuidad a dicho proceso y acabar con ello el conflicto en el país, y por otro, el darle su confianza en el voto a quien afirmaba que este proceso estaba organizado sobre unas bases débiles las cuales no iban a llevarlo a su conclusión y que por el contrario no se iba a solucionar este conflicto interno sino que se iban a fortalecer los grupos armados involucrados en el mismo, generando mayor temor frente a la estabilidad del país. Cabe resaltar que estas fueron situaciones que ponían en incertidumbre el proceder del país afectando con ello no sólo sus relaciones sociales sino económicas tanto positiva como negativamente.
Así, en cierta forma, cada uno de los sufragantes forman parte de dichas elecciones racionales donde ponen a prueba sus conocimientos sobre los ideales de cada uno de los candidatos y eligen la opción que mejor les satisfaga, la cual se puede centrar en aspectos relevantes para su vida como la estabilidad laboral, la salud, la inflación, la seguridad pública, entre otros. Pero esto es sólo un ejemplo de los muchos que a diario nosotros como agentes económicos tenemos que enfrentar.
Teniendo en cuenta que las decisiones con que a diario tenemos que enfrentarnos y las elecciones las cuales tenemos que tomar, convierte el análisis económico en una puerta para que podamos entender y relacionar de forma coherente cada una de las situaciones que nos rodea; por ello como lo menciona Coyle (2006), “Lo principal es que, lo que hace que el análisis sea económico, y no de ningún otro tipo, no es el tema en cuestión, sino cómo se piensa al respecto”.
Referencias
Coyle, D. (2006). Sexo, drogas y economía: Una introducción poco convencional a la economía (p. 260). Madrid: Thomson.
Magaloni, B. (1994). Elección racional y voto estratégico: Algunas aplicaciones para el caso mexicano. Política y gobierno, vol.1, núm.2, 309-344.
Notas
[1] Magaloni, B. (1994). Elección racional y voto estratégico: Algunas aplicaciones para el caso mexicano. Política y gobierno, vol.1, núm.2, p.315.
lunes, 17 de noviembre de 2014
miércoles, 29 de octubre de 2014
Análisis neuronal de la toma de decisiones económicas en el juego del ultimátum
Tomado de: http://racionalidadltda.wordpress.com/2014/10/29/analisis-neuronal-de-la-toma-de-decisiones-economicas-en-el-juego-del-ultimatum/
Las limitaciones del modelo económico estándar se pueden ilustrar mediante los hallazgos empíricos del juego del ultimátum. En éste, dos jugadores tienen la oportunidad de dividir una suma de dinero. Un jugador se considera el Proponente y el otro, el Receptor. El proponente hace una oferta de cómo este dinero debe ser dividido entre los dos. El Receptor puede aceptar o rechazar su oferta. Si se acepta, el dinero se divide como fue propuesto, pero si rechaza la oferta ningún jugador recibe nada.
La solución estándar económica para el juego del ultimátum es que el Proponente ofrezca la suma de dinero más pequeña posible al Receptor y que el Receptor acepte esta oferta, dentro de un campo razonable, cualquier cantidad monetaria es preferible a ninguna. Sin embargo, significativas investigaciones del comportamiento en culturas industrializadas indican que, independientemente de la suma monetaria, la moda de las ofertas está generalmente alrededor de 50% de la cantidad total. Las ofertas bajas (alrededor del 20% del total) tienen una probabilidad de 50% de ser rechazadas. Este hallazgo experimental, con datos considerablemente robustos, demuestra que existen circunstancias en las cuales las personas están motivadas a rechazar una recompensa monetaria.
¿Por qué sucede esto? El juego es tan simple que es improbable que los rechazos se deban a una falta de comprensión de las reglas de juego, o a una incapacidad para conceptualizar una única interacción con un compañero. Oponerse a la injusticia ha sido propuesto como un mecanismo por el cual afirmamos y mantenemos una reputación social, las emociones negativas provocadas por el trato injusto en el juego del ultimátum pueden llevar a la gente a sacrificar considerables ganancias monetarias con el fin de castigar a su compañero. Las ofertas injustas en el juego del ultimátum provocan conflicto en el Receptor entre motivos cognitivos (aceptar) y emocionales (rechazar).
Intrigados por esta singularidad racionalidad, Sanfey, Rilling, Aronson, Nystrom y Cohen, realizaron un estudio para tratar de identificar las correlaciones neuronales entre justicia e injusticia y las contribuciones del proceso cognitivo y emocional a la toma de decisiones humana. Utilizando resonancia magnética funcional, escanearon 19 participantes, cada uno en el rol del Receptor en el juego del ultimátum. A cada participante se les presentó 10 personas, que se les dijo serían sus compañeros de juego. Se les informó que iban a tener una sola interacción con cada compañero y que sus decisiones con cada uno no serían reveladas a los otros, por lo tanto, no podía afectar las ofertas posteriores. Los participantes completaron 30 rondas en total: 10 con un compañero humano (una vez con cada uno de los compañeros), 10 con un compañero computarizado y otras 10 de control, en las que recibieron dinero por la simple pulsación del botón. En todas las rondas se dividieron 10 dólares. En las ofertas hechas por compañeros humanos, la mitad fueron justas, una propuesta para dividir los $10 de manera uniforme, con la mitad restante proponiendo divisiones desiguales (dos ofertas de $9:$1, dos de $8:$2, y una de $7$3). Las ofertas del compañero computarizado fueron idénticas a las de los compañeros humanos (mitad justa, mitad injusta). Las 10 pruebas de control fueron diseñados para controlar la respuesta al refuerzo monetario, independiente de la interacción social.
Los resultados conductuales fueron muy similares a los que se suelen encontrar en los experimentos del juego del ultimátum. Los participantes aceptaron todas las ofertas justas, con tasas de aceptación disminuyentes a medida de que las ofertas se hacían menos justas. Las ofertas injustas hechas por los compañeros humanos fueron rechazadas en una tasa significativamente más alta que las ofertas hechas por un computador, lo que sugiere que los participantes tuvieron una reacción emocional fuerte a ofertas injustas de los humanos que a las mismas ofertas realizadas por un computador. Las áreas que mostraron mayor activación por ofertas injustas comparadas con las justas fueron la ínsula bilateral anterior, la corteza dorsolateral prefrontal (DLPFC) y el cortex del cíngulo anterior (CCA). La magnitud de tales activaciones también fueron significativamente mayores con las ofertas injustas de los compañeros humanos, en comparación con las ofertas injustas de los compañeros computarizados. Esto sugiere que estas activaciones no eran solamente una función de la cantidad de dinero ofrecida al participante, sino también fueron especialmente sensibles al contexto, es decir, percibir el trato injusto de otro ser humano.
La activación de la ínsula bilateral hacia ofertas injustas es particularmente interesante por su asociación con estados emocionales negativos, principalmente ira y disgusto. Si su activación es un reflejo emocional negativo del Receptor a una oferta injusta, se puede esperar que la actividad en esta región se correlacione con la posterior decisión de aceptar o rechazar la oferta. La activación de esta zona fue significativamente mayor en respuesta a ofertas injustas que posteriormente fueron rechazadas. En contraste, la DLPFC generalmente se relaciona con procesos cognitivos como mantenimiento de metas y control ejecutivo. Por lo tanto, la activación de la DLPFC que se observó en respuesta a ofertas injustas puede estar relacionada con el objetivo de acumular la mayor cantidad de dinero posible. Una oferta injusta es más difícil de aceptar y por lo tanto, demandas cognitivas más altas pueden ser puestas en el participante con el fin de superar la fuerte tendencia emocional a rechazar la oferta. El resultado de la decisión puede reflejar el acoplamiento relativo entre estas regiones, con mayor activación de la ínsula anterior desviando hacia el rechazo y mayor DLPFC desviando hacia la aceptación. Por último, las ofertas injustas fueron también asociadas con una mayor actividad en el CCA. El CCA ha sido implicado en la detección de conflicto cognitivo, y su activación allí, puede reflejar el conflicto entre las motivaciones cognitivas y emocionales en el juego del ultimátum.
Un sentido elemental de justicia e injusticia es esencial para muchos aspectos de la toma de decisiones sociales y personales, los resultados del estudio proporcionan apoyo a la hipótesis de que las representaciones neurales de los estados emocionales guían la toma de decisiones humana, donde en el juego del ultimátum se encuentran el objetivo emocional de resistir a la injusticia y la meta cognitiva de maximización monetaria, por lo que los modelos de toma de decisiones no pueden ignorar las emociones como un componente vital y dinámico de las decisiones y elecciones humanas en el mundo real.
Nota: Este texto es un resumen de las ideas expuestas en: Sanfey, A.G., Rilling, J.K., Aronson J.A., Nystrom L.E., Cohen, J.D. (2003). The neural basis of economic decision making in the Ultimatum Game. Science, 300, 1755-1758.
Análisis neuronal de la toma de decisiones económicas en el juego del ultimátum
848
Mariana Romero
El impacto de las emociones en el comportamiento en la toma de
decisiones de las personas, por lo general ha sido minimizado o ignorado
por los modelos económicos estándar del comportamiento humano,
idealizando al tomador de decisiones como una máquina cognitiva
perfectamente racional. Sin embargo, este supuesto ha sido cuestionado
por economistas conductuales, que han identificado factores psicológicos
y emocionales adicionales que influyen en la toma de decisiones.Las limitaciones del modelo económico estándar se pueden ilustrar mediante los hallazgos empíricos del juego del ultimátum. En éste, dos jugadores tienen la oportunidad de dividir una suma de dinero. Un jugador se considera el Proponente y el otro, el Receptor. El proponente hace una oferta de cómo este dinero debe ser dividido entre los dos. El Receptor puede aceptar o rechazar su oferta. Si se acepta, el dinero se divide como fue propuesto, pero si rechaza la oferta ningún jugador recibe nada.
La solución estándar económica para el juego del ultimátum es que el Proponente ofrezca la suma de dinero más pequeña posible al Receptor y que el Receptor acepte esta oferta, dentro de un campo razonable, cualquier cantidad monetaria es preferible a ninguna. Sin embargo, significativas investigaciones del comportamiento en culturas industrializadas indican que, independientemente de la suma monetaria, la moda de las ofertas está generalmente alrededor de 50% de la cantidad total. Las ofertas bajas (alrededor del 20% del total) tienen una probabilidad de 50% de ser rechazadas. Este hallazgo experimental, con datos considerablemente robustos, demuestra que existen circunstancias en las cuales las personas están motivadas a rechazar una recompensa monetaria.
¿Por qué sucede esto? El juego es tan simple que es improbable que los rechazos se deban a una falta de comprensión de las reglas de juego, o a una incapacidad para conceptualizar una única interacción con un compañero. Oponerse a la injusticia ha sido propuesto como un mecanismo por el cual afirmamos y mantenemos una reputación social, las emociones negativas provocadas por el trato injusto en el juego del ultimátum pueden llevar a la gente a sacrificar considerables ganancias monetarias con el fin de castigar a su compañero. Las ofertas injustas en el juego del ultimátum provocan conflicto en el Receptor entre motivos cognitivos (aceptar) y emocionales (rechazar).
Intrigados por esta singularidad racionalidad, Sanfey, Rilling, Aronson, Nystrom y Cohen, realizaron un estudio para tratar de identificar las correlaciones neuronales entre justicia e injusticia y las contribuciones del proceso cognitivo y emocional a la toma de decisiones humana. Utilizando resonancia magnética funcional, escanearon 19 participantes, cada uno en el rol del Receptor en el juego del ultimátum. A cada participante se les presentó 10 personas, que se les dijo serían sus compañeros de juego. Se les informó que iban a tener una sola interacción con cada compañero y que sus decisiones con cada uno no serían reveladas a los otros, por lo tanto, no podía afectar las ofertas posteriores. Los participantes completaron 30 rondas en total: 10 con un compañero humano (una vez con cada uno de los compañeros), 10 con un compañero computarizado y otras 10 de control, en las que recibieron dinero por la simple pulsación del botón. En todas las rondas se dividieron 10 dólares. En las ofertas hechas por compañeros humanos, la mitad fueron justas, una propuesta para dividir los $10 de manera uniforme, con la mitad restante proponiendo divisiones desiguales (dos ofertas de $9:$1, dos de $8:$2, y una de $7$3). Las ofertas del compañero computarizado fueron idénticas a las de los compañeros humanos (mitad justa, mitad injusta). Las 10 pruebas de control fueron diseñados para controlar la respuesta al refuerzo monetario, independiente de la interacción social.
Los resultados conductuales fueron muy similares a los que se suelen encontrar en los experimentos del juego del ultimátum. Los participantes aceptaron todas las ofertas justas, con tasas de aceptación disminuyentes a medida de que las ofertas se hacían menos justas. Las ofertas injustas hechas por los compañeros humanos fueron rechazadas en una tasa significativamente más alta que las ofertas hechas por un computador, lo que sugiere que los participantes tuvieron una reacción emocional fuerte a ofertas injustas de los humanos que a las mismas ofertas realizadas por un computador. Las áreas que mostraron mayor activación por ofertas injustas comparadas con las justas fueron la ínsula bilateral anterior, la corteza dorsolateral prefrontal (DLPFC) y el cortex del cíngulo anterior (CCA). La magnitud de tales activaciones también fueron significativamente mayores con las ofertas injustas de los compañeros humanos, en comparación con las ofertas injustas de los compañeros computarizados. Esto sugiere que estas activaciones no eran solamente una función de la cantidad de dinero ofrecida al participante, sino también fueron especialmente sensibles al contexto, es decir, percibir el trato injusto de otro ser humano.
La activación de la ínsula bilateral hacia ofertas injustas es particularmente interesante por su asociación con estados emocionales negativos, principalmente ira y disgusto. Si su activación es un reflejo emocional negativo del Receptor a una oferta injusta, se puede esperar que la actividad en esta región se correlacione con la posterior decisión de aceptar o rechazar la oferta. La activación de esta zona fue significativamente mayor en respuesta a ofertas injustas que posteriormente fueron rechazadas. En contraste, la DLPFC generalmente se relaciona con procesos cognitivos como mantenimiento de metas y control ejecutivo. Por lo tanto, la activación de la DLPFC que se observó en respuesta a ofertas injustas puede estar relacionada con el objetivo de acumular la mayor cantidad de dinero posible. Una oferta injusta es más difícil de aceptar y por lo tanto, demandas cognitivas más altas pueden ser puestas en el participante con el fin de superar la fuerte tendencia emocional a rechazar la oferta. El resultado de la decisión puede reflejar el acoplamiento relativo entre estas regiones, con mayor activación de la ínsula anterior desviando hacia el rechazo y mayor DLPFC desviando hacia la aceptación. Por último, las ofertas injustas fueron también asociadas con una mayor actividad en el CCA. El CCA ha sido implicado en la detección de conflicto cognitivo, y su activación allí, puede reflejar el conflicto entre las motivaciones cognitivas y emocionales en el juego del ultimátum.
Un sentido elemental de justicia e injusticia es esencial para muchos aspectos de la toma de decisiones sociales y personales, los resultados del estudio proporcionan apoyo a la hipótesis de que las representaciones neurales de los estados emocionales guían la toma de decisiones humana, donde en el juego del ultimátum se encuentran el objetivo emocional de resistir a la injusticia y la meta cognitiva de maximización monetaria, por lo que los modelos de toma de decisiones no pueden ignorar las emociones como un componente vital y dinámico de las decisiones y elecciones humanas en el mundo real.
Nota: Este texto es un resumen de las ideas expuestas en: Sanfey, A.G., Rilling, J.K., Aronson J.A., Nystrom L.E., Cohen, J.D. (2003). The neural basis of economic decision making in the Ultimatum Game. Science, 300, 1755-1758.
¿Aspiracional?: hasta 16 salarios mínimos por el iPhone 6 en A. Latina
TOMADO DE: http://tecno.americaeconomia.com/noticias/aspiracional-hasta-16-salarios-minimos-por-el-iphone-6-en-latina
Publicado el Sáb, 25/10/2014 - 11:13am | Mediatelecom Agencia Informativa
¿Aspiracional?: hasta 16 salarios mínimos por el iPhone 6 en A. Latina
Para Luis Fernando Ramírez, vicerrector de investigación de la Universidad de La Salle, la tecnología se convierte en un tema aspiracional como reflejo de su estatus, pero los precios no guardan proporción con los salarios, pues cerca de 80% gana de dos salarios mínimos hacia abajo y los costos de los equipos superan este valor.
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Dajibys Martínez Anaya para Mediatelecom Agencia Informativa. El
uso de equipos de alta gama, desde siempre, ha estado ligado al poder
adquisitivo y a un componente aspiracional, y es que a pesar de que
brindan muchas ventajas en términos de producción, en la región
el porcentaje de la población que puede acceder a ellos es reducido,
principalmente, porque para comprar uno de última generación se
requieren hasta 16 salarios mínimos.
El medio La República
de Colombia midió cuántos salarios mínimos se deben invertir para
adquirir un smartphone en los países Ripe, usando como base el costo de
un equipo de alta gama de las dos compañías líderes (Apple y Samsung).
El resultado muestra que mientras en Luxemburgo, donde tiene el sueldo
mensual más alto del mundo (US$4.089) pueden adquirir hasta 5
smartphones, los venezolanos, por ejemplo, son de los que más
sueldos necesitan (13,3 en promedio) para acceder a un iPhone 6 o a un
Samsung Galaxy S5.
Les siguen los mexicanos con 5,2 salarios, argentinos y brasileños con un promedio de tres; uruguayos, colombianos, chilenos y paraguayos con dos o un poco más; y españoles con casi cero.
Colombia se encuentra entre los que más acceso tienen a estos móviles y que menos salarios requieren para su compra, las ventas son un poco más segmentadas.
Para Luis Fernando Ramírez, vicerrector de investigación de la Universidad de La Salle, la tecnología se convierte en un tema aspiracional como reflejo de su estatus, pero los precios no guardan proporción con los salarios, pues cerca de 80% gana de dos salarios mínimos hacia abajo y los costos de los equipos superan este valor. “Mientras las personas no consideren este aparato útil para las labores que deben hacer diariamente, adquirirlos representará un gasto innecesario”, dijo.
Pese a que en Colombia el tema del consumo está relativamente bien, se necesita mayor educación tecnológica por parte de los operadores. Por lo menos así lo manifiesta Mauricio Jaramillo, analista de tecnología, al considerar que la gente ve la compra de estos móviles más como un gasto que como una inversión.
“En Colombia el precio pesa mucho más que en países como Alemania o Finlandia. Esto no significa que se deban reducir, se trata de que los operadores reestructuren sus estrategias para que las personas no solo piensen en navegación y redes sociales al adquirirlos, sino también en lo productivo que puede resultar para cursos virtuales, compras y hasta realizar consultas médicas”, indicó.
En cuanto a los precios, Polkan García, analista de tecnología, sostiene que en todos lados son costosos y desde siempre, la tecnología ha sido para quienes pueden pagarla. “No obstante, los fabricantes se han esmerado y dentro de sus propósitos tienen disminuir los costos de los equipos, especialmente los de gama media, para que todos tengan acceso a ellos”.
Por su parte, Marc Eichmann, experto en el sector, asegura que el precio de estas terminales lo ha terminado de pagar ‘full price’ el usuario final, ya sea de contado o a través de planes. “Cuando se trata de últimos modelos los precios siempre van a ser altos, sobre todo porque corren sobre 4GLTE. Sin embargo, están surgiendo terminales con precios más económicos y eso va a hacer que en un medio plazo, los costos se disminuyan”.
Agrega que en cuanto a los salarios mínimos que se invierten en estos equipos, la tendencia es que vaya al alza porque la devaluación es fuerte, casi 12%, y mientras los costos de los móviles son en dólares, los salarios son en pesos. “Lo que si puede pasar es que por la fuerza del mercado los planes bajen para que el usuario pague más por el terminal que por el servicio”.
Lo cierto es que la clase media en Latinoamérica, que apenas llega a 34,3%, se ha convertido en un público importante para el crecimiento del consumo de tecnología y de allí el interés de las compañías por buscar nuevas alternativas para mantener el dinamismo con equipos de gama media.
De acuerdo a lo expresado por el operador Claro, la eliminación de las cláusulas “significa una desaceleración tecnológica para el país”. Para enfrentar este inconveniente, la compañía continúa difiriendo el valor de los equipos a 24 meses y lanzando planes más baratos, como el ‘prepago único’, que ofrece una tarifa de $169 por minuto a cualquier operador, el mismo precio que tienen los mensajes de texto o 1MB de navegación.
Por su parte, Movistar está trabajando para ofrecer planes mucho más segmentados a sus clientes. Según su presidente, Alfonso Gómez, “lo que buscamos con esto es salirnos del molde y ofrecer soluciones más a la medida para seguir creciendo”. Adicional a la segmentación de planes, aseguró que la firma está tratando de abaratar los móviles al comprarlos a gran escala. “Estamos buscando trasladarle (al cliente) nuestra capacidad de compra y dar los terminales al precio más competitivo”
Además de los dos operadores más grandes, otro jugador que está tomando impulso en el mercado de los teléfonos inteligentes es la ETB, que también tiene estrategias para que los usuarios se interesen y acerquen a los smartphones.
La primera de estas movidas consiste en financiar por 12 meses los teléfonos, y la segunda es ofrecer servicios para teléfonos inteligentes, como Spotify Premium, disponibles de manera gratuita en algunos planes.
Los operadores no solo están llevando a cabo la tarea de acercar a los usuarios a los teléfonos inteligentes, los fabricantes están sacando equipos de 4G con tarifas entre US$250 y US$300.
El segundo lugar es para Apple, que con 15,3% de su cuota de mercado, logró vender 153,4 millones de dispositivos, y el tercero en la lista fue el chino Huawei, que con un crecimiento en sus ventas de 67,5%, logró poner en circulación 4,9% de los teléfonos inteligentes.
Crédito foto: scmp.com
Les siguen los mexicanos con 5,2 salarios, argentinos y brasileños con un promedio de tres; uruguayos, colombianos, chilenos y paraguayos con dos o un poco más; y españoles con casi cero.
Colombia se encuentra entre los que más acceso tienen a estos móviles y que menos salarios requieren para su compra, las ventas son un poco más segmentadas.
Para Luis Fernando Ramírez, vicerrector de investigación de la Universidad de La Salle, la tecnología se convierte en un tema aspiracional como reflejo de su estatus, pero los precios no guardan proporción con los salarios, pues cerca de 80% gana de dos salarios mínimos hacia abajo y los costos de los equipos superan este valor. “Mientras las personas no consideren este aparato útil para las labores que deben hacer diariamente, adquirirlos representará un gasto innecesario”, dijo.
Pese a que en Colombia el tema del consumo está relativamente bien, se necesita mayor educación tecnológica por parte de los operadores. Por lo menos así lo manifiesta Mauricio Jaramillo, analista de tecnología, al considerar que la gente ve la compra de estos móviles más como un gasto que como una inversión.
“En Colombia el precio pesa mucho más que en países como Alemania o Finlandia. Esto no significa que se deban reducir, se trata de que los operadores reestructuren sus estrategias para que las personas no solo piensen en navegación y redes sociales al adquirirlos, sino también en lo productivo que puede resultar para cursos virtuales, compras y hasta realizar consultas médicas”, indicó.
En cuanto a los precios, Polkan García, analista de tecnología, sostiene que en todos lados son costosos y desde siempre, la tecnología ha sido para quienes pueden pagarla. “No obstante, los fabricantes se han esmerado y dentro de sus propósitos tienen disminuir los costos de los equipos, especialmente los de gama media, para que todos tengan acceso a ellos”.
Por su parte, Marc Eichmann, experto en el sector, asegura que el precio de estas terminales lo ha terminado de pagar ‘full price’ el usuario final, ya sea de contado o a través de planes. “Cuando se trata de últimos modelos los precios siempre van a ser altos, sobre todo porque corren sobre 4GLTE. Sin embargo, están surgiendo terminales con precios más económicos y eso va a hacer que en un medio plazo, los costos se disminuyan”.
Agrega que en cuanto a los salarios mínimos que se invierten en estos equipos, la tendencia es que vaya al alza porque la devaluación es fuerte, casi 12%, y mientras los costos de los móviles son en dólares, los salarios son en pesos. “Lo que si puede pasar es que por la fuerza del mercado los planes bajen para que el usuario pague más por el terminal que por el servicio”.
Lo cierto es que la clase media en Latinoamérica, que apenas llega a 34,3%, se ha convertido en un público importante para el crecimiento del consumo de tecnología y de allí el interés de las compañías por buscar nuevas alternativas para mantener el dinamismo con equipos de gama media.
Estrategias de los operadores
Con la reciente eliminación de las cláusulas de permanencia se causó un gran revuelo en el mercado nacional, las compañías adoptaron medidas enfocadas a mantener y mejorar el consumo de esta clase de dispositivos, a través de planes atractivos y financiamiento de smartphones.De acuerdo a lo expresado por el operador Claro, la eliminación de las cláusulas “significa una desaceleración tecnológica para el país”. Para enfrentar este inconveniente, la compañía continúa difiriendo el valor de los equipos a 24 meses y lanzando planes más baratos, como el ‘prepago único’, que ofrece una tarifa de $169 por minuto a cualquier operador, el mismo precio que tienen los mensajes de texto o 1MB de navegación.
Por su parte, Movistar está trabajando para ofrecer planes mucho más segmentados a sus clientes. Según su presidente, Alfonso Gómez, “lo que buscamos con esto es salirnos del molde y ofrecer soluciones más a la medida para seguir creciendo”. Adicional a la segmentación de planes, aseguró que la firma está tratando de abaratar los móviles al comprarlos a gran escala. “Estamos buscando trasladarle (al cliente) nuestra capacidad de compra y dar los terminales al precio más competitivo”
Además de los dos operadores más grandes, otro jugador que está tomando impulso en el mercado de los teléfonos inteligentes es la ETB, que también tiene estrategias para que los usuarios se interesen y acerquen a los smartphones.
La primera de estas movidas consiste en financiar por 12 meses los teléfonos, y la segunda es ofrecer servicios para teléfonos inteligentes, como Spotify Premium, disponibles de manera gratuita en algunos planes.
Los operadores no solo están llevando a cabo la tarea de acercar a los usuarios a los teléfonos inteligentes, los fabricantes están sacando equipos de 4G con tarifas entre US$250 y US$300.
Samsung y Apple, los reyes de los smartphones
Aunque estudios dicen que para 2017 la tercera parte de las personas en el planeta tendrán un smartphone, el pronóstico podría cumplirse mucho tiempo antes, pues en 2013 se lograron vender cerca de 1.000 millones de teléfonos inteligentes en todo el mundo. Samsung se convirtió en el líder de este mercado, logrando copar 31,3% de los smartphones vendidos.El segundo lugar es para Apple, que con 15,3% de su cuota de mercado, logró vender 153,4 millones de dispositivos, y el tercero en la lista fue el chino Huawei, que con un crecimiento en sus ventas de 67,5%, logró poner en circulación 4,9% de los teléfonos inteligentes.
Crédito foto: scmp.com
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